viernes, 2 de septiembre de 2016

La historia de los leñadores

Esta es la historia de dos leñadores que decidieron participar en  el “Campeonato Mundial de Leñadores” que se celebra todos los años en Canadá, en donde llegaron a la final un canadiense y un noruego, llamados Peter y Johann respectivamente.
La tarea era muy sencilla: cada uno de ellos tuvo a cargo un sector del bosque donde tenían que talar árboles entre las 8 de la mañana y las 4 de la tarde; quien más cantidad tuviese sería el ganador.
A las 8 en punto sonó el silbato y los dos leñadores se pusieron manos a la obra con mucha destreza donde ambos leñadores empezaron a talar al mismo ritmo. Pero luego de una hora uno de ellos dejó de talar.
El canadiense sorprendido al darse cuenta que había parado pensó que estaba cansado. Al cabo de un rato, volvió a escuchar el sonido de noruego talando árboles y de nuevo pensó que había sacado ventaja luego de la pausa del competidor.
A lo largo del día, la historia se reprodujo cada hora. Un leñador paraba un rato y el otro continuaba, convencido que ganaría. Pero al terminar el concurso, para sorpresa del canadiense incansable, ¡el ganador no fue él!, sino que el otro le había sacado varios árboles de ventaja.
Muy mortificado se dirigió hacia el jurado para impugnar el concurso ya que era incomprensible que hubiera perdido luego de talar los árboles sin descanso, mientras que el competidor se daba pausas de descanso. Entonces, se acercó a Johann y  éste dijo: “Sí, yo he parado cada hora un rato mientras tú seguías talando de forma constante, y te he ganado porque cuando paraba, me dedicaba a afiliar el hacha…”

Enseñanza para una vida más eficiente

Lo que esta historia enseña es que uno debe hacer pausas en el trabajo para enfocarse en otros aspectos de la vida, lo que a su vez permitirá ser más eficientes. Y es que la vida no es solamente trabajar.
En la historia, el hacha representa  los conocimientos y habilidades que se ha aprendido y desarrollado a lo largo de la experiencia laboral, pero es importante que se la afile cada cierto tiempo a través de la capacitación y actualización. De lo contrario, uno es menos eficiente cada día.
También “afilar el hacha” significa mantener un equilibrio en nuestro ser; ya sea a nivel mental, físico, emocional o espiritual. Para conseguirlo, es importante que se reflexione acerca de lo que se hace cada día y que uno se plantee acciones que ayuden a una renovación continua.
¿Hace cuánto tiempo que no “afilas el hacha”?
Fuente: https://pymex.pe/suplementos/la-fabula-de-la-semana/la-historia-los-dos-lenadores-una-leccion-una-vida-mas-eficiente

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