Cristobal Colon, un emprendedor con
información privilegiada.
Cuando
hablamos de conseguir clientes, no solo debemos circunscribirnos a las empresas
constituidas que pretenden conseguir mayores adquirentes de sus productos, sino
también nos referimos a innovadores e emprendedores que necesitar financiación
para sus proyectos. El emprendedor sin capital propio también es un vendedor,
que debe seducir con sus ideas para que sean compradas.
Y
los emprendedores en todas las épocas sufrieron las mismas contingencias de la
desconfianza de que sus proyectos tengan sustento en la realidad y, en primer
lugar, devuelvan al inversionista el dinero invertido para luego lograr la
ansiada ganancia. Si bien en Latinoamérica los “Business Angels” (inversores
especializados en arriesgar en nuevos proyectos) no se han constituido en
grandes mecenas por las características de la región, siempre existen
individuos que pretender expandirse a nuevos mercados y apuestan a la energía e
ideas de los emprendedores.
Y
si hablamos de emprendedores, que en todas las épocas existieron, no podemos de
dejar de nombrar al descubridor de América, Cristóbal Colon. Y en estas líneas
no tratamos de revivir sus ideas del mundo redondo y todos esas historias de
niños del huevo y demás.
Tanto
Colón como todos los navegantes de la época sabían que la tierra era redonda
dado que los griegos siglos antes habían determinado casi la medida exacta de
la circunferencia de la tierra, sino que el problema consistía en la distancia
que había que transitar desde Europa hasta Japón por el occidente, dado que los
barcos de la época por cuestiones de aprovisionamiento no podían a sobrevivir
más de cuatro meses en altamar.
La
historia de la vida de Colón es para el análisis de los historiadores, pero si podemos
decir que pasó por los grandes centros marítimos de la época antes de recalar
ante los Reyes Católicos. Del centro marítimo de Génova a las Islas Madeiras y
Porto Santo en Portugal, que lo llevaron a recorrer los distintos mares que se
transitaban en la época. Si lo comparamos con un emprendedor actual, tenía la información
y experiencia para iniciar el proyecto de su vida.
La
gran información para su travesía la obtuvo en tierras portuguesas, en la isla Porto
Santo escuchando a los distintos marinos de la zona que venía de ultramar. La
idea principal de Colón era que la distancia que unía Europa con el Japón eran
750 leguas marinas y no concordaba con la información que tenían los estudiosos
de la época. La realidad es que luego se comprobaría que la distancia desde las
islas Madeiras a la nuevo continente la distancia era de 750 leguas, por lo
cual es evidente que poseía información confidencial que la utilizó para su
provecho.
Su
proyecto en primer lugar fue rechazado por la Corona Portuguesa, que en primer
lugar estaba explorando las costas de África, con los cuales sus recursos
estaban destinados a solventar empresas que según los asesores no tenían
sustento con la realidad.
Tras
el rechazo su propuesta se dirigió al Reino de los Reyes Católicos, con quienes
luego de distintas reuniones con nuestro emprendedor Cristóbal Colón aceptaron
el proyecto que se materializaron en las Capitulaciones de Santa Fe.
A
los fines de este análisis, Colón desarrollo todas las características que un
emprendedor debe tener: conocimiento, experiencia, pasión por el proyecto y
tenacidad para concretarlo que derivo que consiguiera los inversores para su
emprendimiento.