domingo, 6 de noviembre de 2016

Nota

Cristobal Colon, un emprendedor con información privilegiada.
                        Cuando hablamos de conseguir clientes, no solo debemos circunscribirnos a las empresas constituidas que pretenden conseguir mayores adquirentes de sus productos, sino también nos referimos a innovadores e emprendedores que necesitar financiación para sus proyectos. El emprendedor sin capital propio también es un vendedor, que debe seducir con sus ideas para que sean compradas.
                        Y los emprendedores en todas las épocas sufrieron las mismas contingencias de la desconfianza de que sus proyectos tengan sustento en la realidad y, en primer lugar, devuelvan al inversionista el dinero invertido para luego lograr la ansiada ganancia. Si bien en Latinoamérica los “Business Angels” (inversores especializados en arriesgar en nuevos proyectos) no se han constituido en grandes mecenas por las características de la región, siempre existen individuos que pretender expandirse a nuevos mercados y apuestan a la energía e ideas de los emprendedores.
                        Y si hablamos de emprendedores, que en todas las épocas existieron, no podemos de dejar de nombrar al descubridor de América, Cristóbal Colon. Y en estas líneas no tratamos de revivir sus ideas del mundo redondo y todos esas historias de niños del huevo y demás.
                        Tanto Colón como todos los navegantes de la época sabían que la tierra era redonda dado que los griegos siglos antes habían determinado casi la medida exacta de la circunferencia de la tierra, sino que el problema consistía en la distancia que había que transitar desde Europa hasta Japón por el occidente, dado que los barcos de la época por cuestiones de aprovisionamiento no podían a sobrevivir más de cuatro meses en altamar.
                        La historia de la vida de Colón es para el análisis de los historiadores, pero si podemos decir que pasó por los grandes centros marítimos de la época antes de recalar ante los Reyes Católicos. Del centro marítimo de Génova a las Islas Madeiras y Porto Santo en Portugal, que lo llevaron a recorrer los distintos mares que se transitaban en la época. Si lo comparamos con un emprendedor actual, tenía la información y experiencia para iniciar el proyecto de su vida.
                        La gran información para su travesía la obtuvo en tierras portuguesas, en la isla Porto Santo escuchando a los distintos marinos de la zona que venía de ultramar. La idea principal de Colón era que la distancia que unía Europa con el Japón eran 750 leguas marinas y no concordaba con la información que tenían los estudiosos de la época. La realidad es que luego se comprobaría que la distancia desde las islas Madeiras a la nuevo continente la distancia era de 750 leguas, por lo cual es evidente que poseía información confidencial que la utilizó para su provecho.
                        Su proyecto en primer lugar fue rechazado por la Corona Portuguesa, que en primer lugar estaba explorando las costas de África, con los cuales sus recursos estaban destinados a solventar empresas que según los asesores no tenían sustento con la realidad.
                        Tras el rechazo su propuesta se dirigió al Reino de los Reyes Católicos, con quienes luego de distintas reuniones con nuestro emprendedor Cristóbal Colón aceptaron el proyecto que se materializaron en las Capitulaciones de Santa Fe.
                        A los fines de este análisis, Colón desarrollo todas las características que un emprendedor debe tener: conocimiento, experiencia, pasión por el proyecto y tenacidad para concretarlo que derivo que consiguiera los inversores para su emprendimiento.